Cuenta Bonafer un ejemplo: a un niño le gustaba mucho su maestra de literatura y sacaba muy buenas notas en esa asignatura. Para el niño el lenguaje era un placer pero ¿ porqué era un placer? ¿ realmente ama la literatura o ama a la maestra? Bonafer piensa que es enamoramiento, se siente a gusto y por eso estudia esa asignatura sin mostrar ninguna clase de arrogancia.
Si a un niño/a le enseñas a andar, no le das una clase teórica sino que te pones delante, le incitas, provocas hilo del deseo... uno quiere caminar y el otro quiere que camine. Hay una imitación y una implicación.
Al niño le gustaba estudiar porque le gustaba la maestra, le gustaba su manera de ser, su manera de explicar, ... con la forma de enseñar a llegado a enamorar... eso raras veces pasa en un aula. Cuando una persona se siente agusto en un aula, da igual lo que le pongas para estudiar porque lo va a sacar adelante sin obligaciones, se siente bien, se siente motivado y sabe que el maestro/a le va apoyar y le va a escuchar.
Muxas veces me han gustado las matemáticas y otras veces no. Ahora tengo muy claro que era por la forma de ser de mis profesores, algunos te motivan, te ofrecen otras formas de estudiar y aprender, te enseñan la vida desde otro punto de vista,.. sin embargo otros te amargan la vida y te hacen creer que no sirves para nada.
Yo creo que todo depende de las ganas del profesor, de su vocación por la docencia, de su interés para que todos aprendan y le entiendan. Este punto es muy importante ya que es la base para que la gente te escuche. Si estas con tus amigos y cuentas algo sin interés, con tono aburrido y despectivo, nadie te va a escuchar... en la educación pasa lo mismo.
Hay que estudiar qué es lo que les gustan a los niños/as y a raíz de ahí enseñar lo que necesitan. A los niños/as les gusta jugar... ¿cuántas cosas se pueden enseñar jugando? bufff... y no solo a los niños/as les gustan aprender jugando.

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