viernes, 30 de noviembre de 2018

Diferentes sistemas educativos: diferentes formas de atender a la diversidad


La atención a la diversidad cultural es uno de los principales retos de la educación actual y un requisito de calidad educativa. El sistema educativo tiene la responsabilidad de preparar a los estudiantes para la sociedad multicultural. Todos los agentes educativos debemos trabajar de la mano para conseguir un ethos intercultural mediante la reformulación del currículum, metodologías didácticas… y conseguir un clima escolar que favorezca la convivencia mediante el respeto, la interacción, sensibilización… La tarea de mejorar la calidad educativa del ethos intercultural queda pendiente a nivel nacional e internacional.

Uno de los países que presenta un modelo educativo inflexible y cerrado a progresar en la inclusión social es Francia.
Francia es un país con un tejido social muy heterogéneo donde el 11 por ciento de la población son personas procedentes de otras culturas, más de 18 millones de franceses son descendientes de familias extranjeras y con el progreso de las nuevas tecnologías, la interacción entre diferentes orígenes culturales aumenta vertiginosamente cada día. Pero su sistema educativo hace oídos sordos a estos datos y opta por defender la homogeneidad y exclusión de la diversidad cultural de la escuela. Considera a todos los ciudadanos por igual sin tener en cuenta su procedencia, cultura… y romper con este principio crea sentimiento de rechazo en la población aun sabiendo que la realidad es todo lo contrario. Esto sucede porque se han negado a avanzar con la sociedad y sigue en pie un sistema que fue diseñado en sus orígenes para una sociedad mucho más cerrada y homogénea. 

Una medida educativa que entró en vigor en el año 2004 en Francia fue: la ley francesa sobre la laicidad (Ley n°2004-228 del 15 de marzo de 2004) es una ley que prevé la prohibición de llevar símbolos religiosos en las escuelas públicas francesas. La aprobación de esta ley es consecuencia de diversas exclusiones de alumnas musulmanas que se negaban a quitarse su velo islámico en clase y estaban yendo en contra de las reglas laicas del sistema escolar francés.
Esta medida es un modelo paradigmático que se basa en la asimilación y tiende a la separación/segregación que conlleva a la exclusión del alumnado. Esta escuela es una institución destinada a neutralizar las desigualdades reales de la vida social ofreciendo la misma formación para todos y obliga a instituir únicamente los valores de la República. En este sentido se lavan las manos reenviando la integración cultural al campo de lo privado y se ignora en el espacio público. Aceptan a las personas de manera abstracta sin atributos. El término intercultural, cultura y palabras relacionadas con el mismo campo semántico están ausentes en la legislación educativa en todo momento, hay un silencio institucional donde es objeto de tabú donde creen que la pluralidad de las culturas es un obstáculo a la igualdad.

Uno de sus principios en que respalda la política del Estado es la aceptación de la laicidad (separación entre sociedad civil y religiosa) y la exclusión de prácticas culturales incompatibles con los valores públicos.
Otro principio es desarrollar una sola identidad nacional cultural que posibilita la igualdad entre los ciudadanos donde no admiten que hay diferencias culturales y solo existe una lengua, una cultura e historia nacional.
Estos principios llevan a que los alumnos procedentes de otra cultura deben ser considerados franceses como los otros sin hacer mención y distinción de sus peculiaridades culturales.

Para Francia, admitir que se está equivocando sería tener que: replantear todos sus fundamentos e ideologías, reconocer que existe discriminación, tendrían que realizar una reflexión general sobre el camino recorrido y replantearse actuar de mejor forma cara al futuro.
Mi opinión es que hoy en día es muy triste que existan medidas educativas que cumplan principios tan cerrados donde excluyan y no tengan en cuenta la diversidad cultural que estamos viviendo en los últimos años. Está claro que este tipo de sistema educativo se va a quedar obsoleto con el tiempo porque no se puede ir en contra del fenómeno de la multiculturalidad. Creo que las estrategias que debería adoptar Francia para romper con esta neutralidad deberían ser: actuar en la política educativa teniendo en cuenta la diversidad multicultural, reformular el currículo adaptándose al alumnado, investigar la pedagogía de una forma modernista favoreciendo la inclusión, relanzar la formación del profesorado enseñando el valor de enseñar mediante una educación personalizada, fomentar el ethos sólido, coherente y con sentido… No se puede establecer la educación solo teniendo en cuenta una cultura ignorando que existen otras. 

Estoy a favor de una escuela que persigue un sistema educativo como el estadounidense que trata de acoger a la diversidad sin apoyar unas ideas sobre otras. Esta tolerancia nos remite a una diversidad de intracentos donde tiene en cuenta las peculiaridades de cada niño, sigue el principio de culturalidad y aplica el modelo inclusivo. Estoy a favor de una sociedad unida que se prepara para una convivencia plural, democrática y abierta a un mundo sin colores predeterminados.

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